Ortega y Murillo, los peores enemigos de la libertad

Ortega y Murillo
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Foto: Oswaldo Rivas

Es el país con mayor deterioro en democracia liberal en América Latina, es decir, con mayor retroceso en derechos y libertades individuales y colectivas. ¿Qué consecuencias trae este indicador?

Ilich Buitrago Aguilar

El proyecto mundial Variedades de la Democracia (V-Dem) publicó sus indicadores sobre el estado de la democracia liberal a nivel mundial y su evolución durante el año pasado. En estos resultado Nicaragua sobresale por su deterioro en las libertades civiles, el Estado de Derecho y elecciones transparentes.

Según el estudio, en América Latina no hay otro país que haya retrocedido tanto, en tan poco tiempo, en lo que se refiere a derechos individuales y colectivos así como libertades ciudadanas.

¿Qué es V-Dem? El proyecto se define como "un nuevo acercamiento para la conceptualización y medición de la democracia". Es conformado por más de 30 académicos de todo el mundo organizados por el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, y el Instituto Kellogg de la Universidad de Notre Dame.

De acuerdo con la información publicada por V-Dem y citada en el Informe de Coyuntura de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), Nicaragua alcanzó un puntaje de 5.8 de 100 en el índice de democracia liberal.

En relación a un lapso de 20 años, desde 1998, Nicaragua tiene retroceso de 40.4 puntos y se sitúa junto con Cuba y Venezuela, como los países menos democráticos del continente americano durante 2018.

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¿Qué es la democracia liberal?

La democracia liberal consiste en una democracia representativa sujeta al Estado de derecho, que además es moderada por una constitución que protege de los derechos y las libertades individuales y colectivos.

Los derechos y las libertades garantizados normalmente incluyen los derechos a: un debido proceso, la intimidad, la propiedad privada y la igualdad ante la ley, así como las libertades de expresión, asociación y culto.

No es primera vez que se señala el franco retroceso en derechos y libertades dentro de Nicaragua, más aún desde el inicio de la represión con la crisis desde abril de 2018. No obstante, Funides advierte sobre estos indicadores porque tienen relación directa con las decisiones de inversión.

Durante la presentación del Informe de Coyuntura en su actualización a mayo de 2019, Funides hizo incapié en que este tipo de indicadores aunque no tenga eco dentro del propia país, su mayor repercusión es en el exterior porque son consideraciones que toman los inversionistas.

Tres momentos clave en el índice

Los mayores retrocesos para Nicaragua se observan en 1999, 2007 y 2018.

"En 1999 se aprobaron las reformas resultantes del pacto Ortega-Alemán, que implicaron la reducción del piso electoral, la ampliación de los magistrados en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y el Consejo Supremo Electoral (CSE), la eliminación de la figura de Contralor General de la República, entre otros aspectos", señala Funides.

En 2007 tomó posesión del gobierno Daniel Ortega, quien obligó que todos los demás Poderes del Estado se alinearan al Ejecutivo, mientras el otro periodo destacado es 2018, el inicio de la actual crisis política y socioeconómica.

"De acuerdo con los datos de V-Dem, la capacidad del Poder Legislativo y del Poder Judicial de restringir posibles excesos por parte del Poder Ejecutivo es la más baja de América Latina, de acuerdo con las percepciones de los expertos consultados. Ambos índices reportaron puntajes menores al 10 por ciento del puntaje máximo posible. Del mismo modo, los puntajes alcanzados en la dimensión electoral y las diversas libertades civiles son menores al 30 por ciento del puntaje máximo posible".

Informe de Coyuntura de Funides (mayo 2019)

Los componentes evaluados

El componente del índice de democracia liberal con mayor retroceso es la libertad de asociación ampliada, que tiene como puntos clave la represión a organizaciones de la sociedad civil (OSC), así como el cierre de estos. Según el índice, en 2017 la represión a las OSC era calificada como sustancial, pero en 2018 es evaluada como severa.

El índice de democracia liberal refleja que el Poder Judicial históricamente es la institución que más ha carecido de autonomía para ejercer su rol. Sin embargo, el mayor deterioro en las últimas dos décadas se observa en el Poder Legislativo, "esto es el resultado directo de la pérdida de autonomía por parte de los partidos políticos, ocasionada por un proceso continuo de desdemocratización al interior de los mismos", indica Funides.

"El deterioro en la institucionalidad democrática en Nicaragua se refleja principalmente en el incremento en la dificultad para que la población pueda ejercer sus libertades civiles políticas. De hecho, en 2018, las dimensiones relacionadas con las diferentes libertades civiles experimentaron la mayor disminución de las últimas dos décadas".


Informe de Coyuntura de Funides (mayo 2019)
Foto: Oswaldo Rivas
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