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El nuncio Sommertag ¿arquitecto de la negociación?»

El nuncio Sommertag, ¿arquitecto de la negociación?

4to Mono

@4to_mono

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El éxito de esta negociación podría catapultar la carrera del nuncio, monseñor Sommertag; el fracaso de la misma acerca más a Nicaragua la debacle económica y social

Lorenzo Antontti (1922-2013) era el nuncio apostólico de Pablo VI en Nicaragua el 21 de marzo de 1971, como decano del Cuerpo Diplomático, estuvo en primera fila en el Teatro Nacional Rubén Darío como testigo de la firma del acuerdo entre Anastasio Somoza Debayle y Fernando Agüero Rocha, en el pacto conocido como Kupia Kumi. No había sido partícipe de la negociación.

En 1988 Antontti fue elevado por Juan Pablo II al Colegio Cardenalicio, al igual que su colega Miguel Obando Bravo, a quien éste había recomendado para arzobispo de Managua al morir monseñor Alejandro González y Robleto en 1968.

En 1974 le sucedería en la nunciatura de Managua el colombiano monseñor Gabriel Montalvo (1930-2006) y quien sería el último representante papal en el somocismo. Años después monseñor Montalvo fue embajador de Juan Pablo II en Washington ─con el presidente Bill Clinton─.

Ni Antontti, ni Montalvo fueron mediadores en ninguna de las crisis que lo ameritaron en la rebelión contra Somoza. Tampoco lo hicieron en la guerra de los años 80, ni en la paz, los nuncios Cordero di Montezemolo (80-86); Paolo Giglio (86-95); Luigi Travaglino (95-01), Jean Paul Gobel (01-07); Henryk Józef Nowack (07-12); ni tampoco Fortunatus Nwachukwu (12-17).

Un joven nuncio, una nueva misión

El polaco monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag (Wieckbock, Polonia,1968) llegó como nuncio a una tumultuosa Nicaragua en junio 2018 ─donde había servido como secretario de la Nunciatura del año 2000 al 2002, bajo la jefatura del francés Jean Paul Gobel─.

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Antes de la llegada del nuncio, el gobierno se había alejado del diálogo y más bien reprimió y acorraló a la oposición.

Sommertag presentó sus cartas credenciales al día siguiente de su llegada de Roma; le tocó presenciar -en Masaya, Diriamba y Jinotepe- lo más crudo de la represion de la dictadura en su “operación limpieza”. Centenares de muertos, desaparecidos y exiliados, junto a la brutal censura de prensa fue la agenda de las siguientes semanas.

Luego de ser testigo y víctima de los ataques de la dictadura, monseñor Sommertag el 17 de julio de 2018 hizo un llamado a una tregua.

 “Llorando por todos los muertos y rezando por sus familias, hago con todas mis fuerzas humanas y espirituales un llamado a las conciencias de todos para lograr una tregua” e hizo un llamado a que se retomara el diálogo.

Monseñor Waldemar Sommertag, nuncio apostólico en Managua, 17 de julio

¿One-two de Sommertag y Sullivan?

Poco antes de romper el primer diálogo, Daniel Ortega había encontrado una narrativa con la que se sentía cómodo: la rebelión ciudadana no era más que un “fallido intento de golpe de Estado” en el que incluía a los obispos.

Durante semanas a partir de ese evento se rumoró que monseñor Sommertag había pasado de las palabras a la acción, promoviendo una nueva negociación, a la que el gobierno siempre se mostraba -públicamente- en contra. El supuesto trabajo silencioso del nuncio habría coincidido ─o quizá desde entonces era parte de un esfuerzo combinado─ con gestiones del embajador de Estados Unidos, Kevin Sullivan, que había llegado a Managua en noviembre del 2018.

La reunión del 16 de febrero

Esos esfuerzos (combinados o por separado) habrían culminado con la ahora famosa reunión del 16 de febrero entre Ortega y cinco grandes empresarios, con Sommertag y el cardenal Leopoldo Brenes como testigos, en la que se anunciaron “negociaciones” para un entendimiento nacional.

Negociación suspendida el lunes 11 de marzo por el rechazo de la Conferencia Episcopal y reanudadas el viernes 14. Durante el impasse Monseñor Sommertag nunca dejó de reunirse con las partes negociadoras durante la suspensión de las negociaciones.

La “milenaria” diplomacia vaticana

La Santa Sede fue el primer estado que creó una escuela para formar diplomáticos (Academia de los nobles eclesiásticos,  bajo el pontificado de Clemente XI en 1701), esta ha mediado principalmente en conflictos entre naciones: trató de evitar la guerra franco-prusiana (1870); o el sonado acuerdo del EEUU de Obama con la Cuba de Castro hace pocos años para mencionar algunos.

Pero en asuntos de mediación en conflictos internos, la Santa Sede no tiene experiencia. Más bien, el único otro caso, las negociaciones de la oposición venezolana y el régimen chavista en 2016 fue un rotundo fracaso, llegando algunos a opinar que eso sirvió para que los chavistas se oxigenaran y dividieran a la oposición.

Pero en Nicaragua, la Santa Sede sigue adelante y prácticamente ha sentado a regañadientes a la Alianza Cívica, a cambio de una promesa no muy clara de la dictadura de liberar un número indeterminado de presos políticos.

El éxito de esta negociación podría catapultar la carrera de monseñor Sommertag, el fracaso de la misma acerca más a Nicaragua la debacle económica y social.

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