Distopía

Daniel Ortega está listo, ¿lo está la oposición?»

Daniel Ortega está listo, ¿lo está la oposición?

Ortega dio su discurso flanqueado por la vicepresidenta de Venezuela y el presidente de Osetia del Sur. Foto: Oswaldo Rivas

Eduardo Enríquez

@GuayoPeriodista

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El acto de la plaza de Daniel Ortega tuvo mensajes gestuales y verbales. La presencia de Venezuela, Osetia del Sur y el pastor Drollinger dicen mucho y la Alianza Cívica debe tomar nota

El discurso de Daniel Ortega el viernes 19 de julio duró 33 minutos, pero en realidad lo importante lo dijo en menos de dos: Las sanciones, el diálogo y las elecciones.

Y si a esas palabras se le agregan otros “símbolos” de la tarima principal, la posición del régimen es clara, y la Alianza Cívica, o lo que evolucione de ella, debe prepararse para lidiar con esa realidad.

El falso “aislamiento” de Ortega

Muchos hicieron énfasis en que a la celebración del 40 aniversario “no venía nadie importante” y que el régimen está aislado; bueno, no venía nadie importante para los que hacían el comentario pero para la dictadura sí son importantes.

Los Ortega Murillo dieron su discurso flanqueados, a su derecha, por Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Nicolás Maduro; y a su izquierda por Anatoli Bibilov, presidente de Osetia del Sur, país que junto a Abjasia se los inventó Vladimir Putin en 2008 para poner en jaque a la república de Georgia en el Cáucaso cuando Georgia coqueteaba con la OTAN. A la izquierda de Bibilov estaba Salvador Valdés, primer vicepresidente de Cuba.

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La presencia de Bibilov vale decir el aval de Putin, pues a Osetia del Sur y a Abjasia solo los reconocen Rusia, Nicaragua, Venezuela y Nuru (un país en la Micronesia de 21 kms2 y 12 mil habitantes).

Abjasia y Osetia del Sur eran dos regiones autónomas dentro de la república de Georgia que fueron reconocidas como “países independientes” por Rusia en 2008. Solo otros tres países, entre ellos Nicaragua , acompañaron a Putin en ese reconocimiento.

Si a eso se agrega la visita este domingo del canciller de Irán, Mohammad Javad Zarif, cuando ese país se encuentra en fuerte pugna con Estados Unidos y Gran Bretaña, queda claro que Ortega no está aislado, está en el bloque que desea estar: Rusia y los dictadores de América Latina. En otras palabras, cada vez más lejos de las democracias del continente que buscan facilitar una salida negociada a la crisis en la que la dictadura ha metido al país.

Las sanciones le duelen a Ortega

A los 18 minutos del discurso Daniel Ortega hizo referencia a las sanciones, a las que describió como “agresiones” que violentan el derecho internacional:

Pero no solo se refirió él al tema, sino que hizo un gran esfuerzo por traer como invitado al pastor Ralph Drollinger, quien dirige Capitol Ministries, una entidad privada que trabaja con “instituciones gubernamentales para poder evangelizar, educar y apoyar la formación de legisladores Cristianos”. Tienen estudios bíblicos para congresistas, para senadores y hasta en la Casa Blanca. Drollinger es un fuerte donante a favor del presidente Donald Trump.

Como si la invitación a Drollinger y su esposa no hubiese dejado la intención más que clara, en un esfuerzo “ecuménico” el régimen puso al sacerdote católico fanático del orteguismo Antonio Castro a leerle un mensaje a Drollinger: “Que cesen las leyes, ley Magnitsky y la Nica Act. Queremos la paz, claro que sí, la paz no es la ausencia de la guerra, la paz es el fruto del desarrollo, del crecimiento, del progreso, de la vida, del amor”, dijo Castro.

Quiere terminar con el diálogo para imponer “sus” reformas

En otra parte del discurso Daniel Ortega trató de cerrar las puertas al diálogo: “el único diálogo que tiene sentido, que tiene cabida” es un diálogo con sectores económicos, dijo.

Pero la verdad es que en las actuales circunstancias que vive Nicaragua lo económico ─ya se ha dicho─ no se resuelve si no hay una salida política, y esa salida política es a través de las elecciones; pero hasta Ortega sabe que las mismas no son posibles sin reformas profundas al sistema electoral. Por eso quiere hacerlas sin el “estorbo” que le significa la Alianza Cívica.

Claro, el tratará de hacerlas a su manera, así como a su manera “cumplió” con los acuerdos del segundo diálogo donde lo único que hizo fue sacar a los presos políticos porque entendió tres cosas: que no pudo doblegar a los presos políticos; que representaban un costo muy alto por la evidente tortura y abuso a los derechos humanos, y que liberándolos podía dar la imagen de haberse “flexibilizado”.

Entonces debe ser la Alianza Cívica, o lo que evolucione de ella, la que debe presionar, no solo a través de comunicados, para que las reformas electorales sean reales.

Hay que dejar claro a nivel internacional que Ortega mantiene al país bajo una ley marcial de facto; que Nicaragua es un país donde no se puede marchar, protestar y ni siquiera se puede ondear la bandera nacional. Y que hay cientos de crímenes que se mantienen impunes.

También en el plano internacional hay que empujar por la “comisión de alto nivel” que mandató la Asamblea General de la OEA en Medellín. Ya está por cumplirse un mes de ese mandato y aún no ha sido creada. ¿Cuál es el motivo del tortuguismo en la OEA?

Elecciones en 2021 no es mala idea

En el discurso Daniel Ortega dice que las elecciones serán en el 2021 entonces, no hay tiempo que perder. La Alianza Cívica o lo que evolucione de ella, debe ya empezar a organizarse como opción política para poder aglutinar electoralmente a todas las fuerzas de abril.

En realidad, lo hemos dicho antes, la demanda de elecciones adelantadas, que surgió como respuesta a la brutal represión del régimen, puede al final ser una desventaja. ¡Hasta Ortega lo sabe!

La verdad es que si no hay una opción organizada y en las elecciones ─aunque se logren buenas reformas electorales─ si salen tres, cuatro o diez candidatos, Ortega tal vez no “barra” como dijo en su discurso, pero puede ganar. No hay que olvidar que ya no existe mínimo para ganar elecciones, él podría ganar con 20 por ciento si el voto opositor se diluye porque no hay segunda vuelta ni va a aceptar que la vuelvan a poner en estas reformas.

En resumen, del 19 de julio de 2019 quedan claro: 1.- Que no está aislado, está con el bloque enemigo de Occidente; 2.- Que las sanciones individuales le duelen y montará cualquier campaña para botarlas; 3.- Que tratará de darle fin al diálogo con la Alianza Cívica para implementar las reformas a su manera, y 4.- Que él se está preparando para las elecciones.

Ante esa realidad es que la Alianza Cívica, o lo que evolucione de ella, debe actuar.


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