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¿Hasta cuándo seguirán ardiendo los bosques?»

¿Hasta cuándo seguirán ardiendo los bosques?

Las 10 regiones en la Amazonía con más incendios forestales son las mismas con más deforestación. Los incendios son en la Amazonia brasileña y boliviana. Foto: WWF

Eduardo Enríquez

@GuayoPeriodista

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El mundo está hoy horrorizado por lo que sucede en la Amazonía. Pero la destrucción de los bosques continuará, y por ende el cambio climático, mientras no se dé al bosque un valor económico que supere el valor que tiene destruirlo

En la región de la Amazonia, todos los años hay incendios. ¿Por qué esta vez han causado alarma mundial? Este año los incendios se han incrementado por miles.

El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), de Brasil, ha captado más de 72,800 focos de incendios en la región entre enero y agosto 2019; un 83% más que en 2018. También este año se ha incrementado la deforestación, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), alerta que "debido a la deforestación, la selva amazónica en territorio brasileño, está perdiendo una superficie equivalente a más de tres canchas de fútbol por minuto.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro ha pasado de culpar a las ONGs especializadas en temas de medioambiente de provocar los incendios para obtener fondos para su beneficio. Sin embargo, la opinión pública internacional lo señala a él como responsable del aumento de los incendios y la deforestación. Hasta este fin de semana Bolsonaro ordenó el envío de tropas para combatir los incendios, cediendo a regañadientes a las presiones internacionales.

¿Por qué señalan a Bolsonaro?

Según dijo Marina Silva, ex ministra del Ambiente en la administración de Lula, en entrevista con BBC Mundo, "esa forma descontrolada (que se ve hoy) ocurre en función de la desactivación de las políticas de prevención contra la deforestación, del debilitamiento de los órganos de fiscalización y de desacreditar los datos de los satélites, además de que (el gobierno) dijo que regularizaría las áreas ocupadas ilegalmente, reduciendo la reserva legal (entiéndase áreas de interés público) y acabando con ella".

Los efectos negativos directos e indirectos de estos incendios, son primeramente los seres humanos que habitan en las zonas afectadas, quienes ven disminuidos o desaparecidos sus medios de subsistencia, agua y alimentos; luego insectos, peces, reptiles y mamíferos que sufren las consecuencias junto con las especies forestales de todos los tipos y finalmente el impacto global por la disminución significativa de la captura de carbono donde se ve afectado todo el planeta, pues la Amazonía es considerada el “pulmón de la Tierra”.

Sin embargo, el argumento de Bolsonaro ha sido que Brasil tiene derecho de sacar provecho y generar ingresos de sus recursos naturales y su territorio. El problema entonces radica en que se interpreta que mantener estos bosques es un costo económico, un estorbo, y destruir el "estorbo" trae un beneficio económico.

No es solo la ex ministra Silva la que hace este señalamiento, aunque las causas de los incendios en los bosques son diversas; las que tienen una mayor representación son las actividades humanas; de acuerdo al Instituto para la Investigación Ambiental en Amazonía (IPAM) "el alarmante aumento de los incendios en la Amazonía brasileña se debe en gran parte al avance de la deforestación”; deforestación provocada por construcción de carreteras, infraestructura hidroeléctrica y de conducción, crecimiento poblacional, avance de la frontera agrícola, y otras.

La gigantesca tragedia de Brasil se repite en Nicaragua en "chiquito"

Nicaragua, que tiene grandes zonas boscosas que en teoría deberían estar protegidas, como Bosawas e Indio Maíz, la situación es muy similar: Avance de la frontera agrícola lo cual es en términos generales la sustitución del bosque natural por otra actividades como la agricultura y ganadería. Los dueños de bosques principalmente pequeños y medianos sustituyen los beneficios económicos del bosque por los beneficios de las actividades mencionadas.

Bosques vs ganado

En un país con tan pocas oportunidades de mercado para un propietario pequeño de bosque y donde el discurso de aprovechar la diversidad del bosque es únicamente eso: un discurso; ofrece beneficios monetarios mucho más rápido que un bosque el ciclo de producción de una manzana de frijol o los múltiples beneficios de una vaca parida.

Por otra parte, los grandes propietarios de bosque, los que explotan del bosque un único beneficio, la madera, también son incidentes deforestado- res, la norma de que por cada árbol cortado – diez sembrados existe solo en papel, y existe un ineficiente seguimiento a los planes de manejo que supuestamente son exigidos. Se suman otras causas, como las quemas ocasionada por los garroberos, quemas agrícolas “controladas”, sequía, y hasta rencillas entre propietarios vecinos de bosques.

Una solución, que el bosque se convierta en un verdadero incentivo económico

Probablemente uno de los mecanismos para frenar la deforestación sea a través del mercado, pero enfocado desde el perspectiva de quienes habitan o son dueños de los bosques, para que estos se conviertan en una fuente importante de ingresos. ¿Por qué no se empieza a pensar en que los beneficios sean repartidos de forma equitativa en toda la cadena productiva? Que los pequeños y medianos propietarios de bosques y las comunidades originarias de los bosques reciban lo que corresponde de todo ese inmenso mercado de madera y otros productos que generan los bosques. El mejor protector del bosque es su habitante y este tendrá más cuidado de él en la medida en que reciba más beneficios por cuidarlo.

El Estado, por otro lado, debe garantizar que las leyes, y las normas de protección y manejo del bosque funcionen. Pero se debe ser realista, es aquí donde falta la famosa “voluntad política”. La voluntad política tiene una relación directa con los intereses económicos; en Nicaragua ─y en realidad en todo el mundo─ en cuanto  al tema forestal la relación es muy sencilla y directa: entre más interés económicos existan para destruir los bosques, menos voluntad política habrá para cuidarlo.

Aunque exista un excelente marco legal para la protección y explotación del bosque, sin voluntad política (léase, sin incentivo económico) ese marco legal seguirá siendo decorativo; si esto no sucede la Amazonía, Bosawas e Indio Maíz se seguirán quemando.


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