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El rincón de los empleos perdidos

4to Mono

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El autoempleo, expresado en negocios ambulantes, oferta de productos y servicio en los hogares y hasta los emprendimientos en las redes sociales, podría ser el rincón donde se refugia la mayor parte de los cientos de miles de personas que han perdido sus trabajos a raíz de la crisis sociopolítica que ya completó su octavo mes en Nicaragua

Durante los últimos años Nicaragua venía reduciendo su tasa de desempleo abierto, incrementando poco a poco el empleo formal, aunque también el informal, según los indicadores oficiales: mientras en el primer trimestre de 2015 la tasa de desempleo era 6.61% de una Población Económicamente Activa (PEA) compuesta por 3 millones 198 mil personas, en el primer trimestre de 2017 había bajado a 4.1% y en el cuarto trimestre de 2017 estaba en 3.27%.

Sin embargo hay que aclarar que el mercado laboral nicaragüense ya antes de abril de 2018 era bastante precario, con altos niveles de informalidad disfrazada. Según el Informe de Empleo de la Encuesta Continua de Hogares que realiza el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), se considera persona “ocupada” aquella que labora al menos una hora por semana o que, aunque no labore, tiene empleo y está ausente circunstancialmente. Bajo ese parámetro, se consideraba que al cierre de 2017 el 96.73% de la PEA estaba “ocupada”, pero apenas un 29% contaba con un empleo formal, con jornadas continuas, salarios estables y prestaciones.

La crisis sociopolítica que enfrenta el país desde abril 2018, a raíz de la represión desatada por el régimen Ortega Murillo contra los manifestantes, provocó un duro golpe a las empresas formales y negocios informales, dejando como resultado que alrededor de 453 mil personas fueran despedidas o suspendidas, según estimaciones de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES). No todos estos empleos perdidos son formales ya que micro y pequeñas empresas del sector informal, por ser más débiles, tiene menos posibilidades de resistir la crisis que se ha prolongado ya ocho meses.

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Pero esto no significa que hay 453 mil nuevos desempleados. Unas 50 mil personas han salidos del país desde Costa Rica, Estados Unidos o España están engrosando las estadísticas de remesas que reciben sus parientes en Nicaragua; eso lo dejan claro las cifras del Banco Central de Nicaragua, en julio, agosto y septiembre de este año, las remesas totalizaron 373 millones de dólares, o sea 4.8 por ciento más que el mismo período en 2017.

Sin embargo la mayor parte de las personas que han perdido su empleo han tenido que ingeniárselas para sobrevivir aquí. En algunos casos a través del autoempleo, muchas veces en negocios precarios. En las calles de Managua pueden verse cada día nuevos negocios ambulantes, en las urbanizaciones ha proliferado la oferta de productos y servicios y cada vez se observa más publicidad en redes sociales de nuevos emprendimientos.

El empleo informal ha incrementado producto de la perdida de más de 400 mil plazas en medio de la crisis. CCC: Pexels

FUNIDES estima que de estas 453 mil personas que perdieron sus trabajos temporalmente o de forma definitiva, unas 316 mil encontraran otro trabajo, pero principalmente en el sector informal, donde perciben “menores ingresos y prestaciones”.

Entre abril y diciembre de 2018 el desempleo abierto habría aumentado nuevamente hasta el 7% de la PEA y el empleo formal habría retrocedido al 23.5% de la PEA, según el dato de octubre, el más reciente, del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.

“El mercado laboral estaría retrocediendo alrededor de 3 a 4 años al finalizar 2018. Con una economía deprimida y con el grado de vulnerabilidad del país, el principal impacto del deterioro del mercado laboral es sobre la incidencia en la pobreza de alrededor de 3.2 puntos porcentuales el presente año”, detalló FUNIDES vía correo electrónico.

El mercado laboral también se rige bajo el principio de oferta y demanda: si se junta una mayor oferta (con los miles de desempleados buscando plazas) con una demanda que se reduce (por las contracciones y cierres de empresas), hay mayor deterioro de la calidad del empleo, lo que tiene como impacto inmediato reducción en los salarios y menos prestaciones laborales para los que todavía tienen la suerte de estar trabajando en una empresa formal.

Como si eso fuera poco, aunque la crisis sociopolítica llegara pronto a su fin, reingresar a la formalidad a quienes ahora están informales será un problema.

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“Para esto es necesario la implementación de políticas específicas en conjunto con el sector privado, que permitan el desarrollo empresarial mediante la facilitación de procesos burocráticos, incentivos fiscales, acceso a créditos para MYPIMES, etcétera”, señala FUNIDES. Pero mientras no haya disposición del Estado, nada de eso sería posible.

Consultamos a la Organización Internacional del Trabajo sobre lo que enfrenta el mercado laboral nicaragüense producto de la crisis, pero la Oficina de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana, respondió que no tiene información al respecto.

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