Monólogo

El mundo necesita un nuevo modelo económico, al servicio de la salud»

El mundo necesita un nuevo modelo económico, al servicio de la salud

Alfonso Rosales

@alfonso76657962

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La crisis sanitaria que hemos sufrido durante los últimos meses ha situado al sector salud como el pilar fundamental de desarrollo humano; y más aun, uno de los pilares para mejorar y mantener la preservación de nuestro planeta y nuestra especie.

El enfoque sobre salud ha desplazado al sector económico como motor de nuestra vida, promoviendo al mismo tiempo un enfoque de resiliencia sobre eficiencia.

Como han destacado recientemente dos organismos de la Organización Mundial de la Salud (OMS): “la COVID-19 ha puesto de manifiesto que nuestro actual modelo económico es insuficiente, anticuado y negligente.

En lugar de una inversión a largo plazo para ampliar el valor público, tratamos erróneamente la salud como un coste a corto plazo en presupuestos públicos exprimidos. Facilitamos las inversiones privadas en salud que priorizan los beneficios a corto plazo sobre las necesidades humanas; y la financiación de la sanidad suele estar al servicio de la demanda inmediata. Cuando debería buscar la mejora de la oferta a largo plazo y la creación de capacidades públicas para hacer frente a futuras crisis.

El autor también escribió: El milagro de la vida que la pobreza puede convertir en pesadilla»

El G-7 pidió equidad con las vacunas

El Grupo de los 7 (G-7) es un foro político formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Durante su última reunión realizada en junio pasado, el panel sobre resiliencia económica priorizó la “salud global” como una de las siete áreas estratégicas en política económica. Explícitamente, el panel exhortó a las siete economías más fuertes el mundo occidental a:

  • Ofrecer equidad en las vacunas
  • Hacer planes de contingencia para pandemias y
  • Hacer que la salud sea un tema permanente de los ciclos del G-7

En todo el mundo, con el liderazgo y la financiación del G-7 deberíamos:

  • Dotar de recursos a la OMS y al mecanismo Covax. Esta es la iniciativa de colaboración mundial para acelerar el desarrollo y la producción de pruebas, tratamientos y vacunas contra la COVID-19.  
  • Incentivar la inversión privada para el bien público y
  • Establecer programas público-privados de investigación y desarrollo, al tiempo que se regulan los derechos de propiedad intelectual de las vacunas.

Otro escrito de este autor: ¿Por qué es importante vacunar a la población infantil contra la COVID-19?»

El modelo económico actual es disfuncional

Como parte de la reunión del Grupo de los 20 (G-20), los ministros de economía y salud se reunieron para discutir y priorizar las iniciativas pertinentes a sus sectores y sus necesidades financieras. El G-20 es un foro internacional de gobernantes y presidentes de bancos centrales de: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

En antesala a esta reunión, Mariana Mazzucato, profesora de economía de University College London y presidenta del Consejo de Economía de la Salud para Todos de la OMS, publicó un interesante artículo en el Financial Times. En él se refirió a la funcionalidad del modelo económico actual, ante las crisis sanitarias globales como la pandemia del coronavirus.

Su conclusión clara y contundente nos hace ver que el modelo económico actual es disfuncional; por tanto, existe la necesidad urgente de modificarlo. Según su opinión técnica, un modelo económico funcional debería enfocarse en servir a la salud y no al contrario. Y en tal sentido, la discusión de los ministros debería centrarse en tres consideraciones.

Este autor también escribió: ¿Debería ser obligatorio vacunarse contra la COVID-19?»

Las prioridades que recomienda Mazzucato

  • La primera es la necesidad de crear el espacio fiscal necesario para aumentar significativamente la inversión pública. Esto significa dejar de lado las percepciones comunes que imponen restricciones artificiales al gasto público. La deuda pública no es lo mismo que la deuda de los hogares; y el gasto deficitario en la búsqueda del bienestar económico humano está más que justificado. Los organismos internacionales de crédito, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), deben replantearse las exigencias de restricción fiscal, que tradicionalmente han impuesto a los Estados prestatarios; y permitirles en cambio, tratar el gasto sanitario como una inversión en objetivos individuales y colectivos.
  • En segundo lugar, los gobiernos deben reorientar sus inversiones para que la “salud para todos” se convierta en un objetivo central de la política económica; y no en una competencia exclusiva de los ministerios de sanidad.
  • En tercer lugar, hay que cambiar la gobernanza de la financiación sanitaria pública y privada para dar prioridad al bienestar universal.

En otras palabras, lo que Mazzucato prescribe es una reorientación del modelo económico global en apoyo de sistemas de salud mundiales y nacionales que tengan proyecciones a largo plazo; y que dejen de lado el enfoque “reactivo” de las demandas sanitarias a corto plazo.

*El autor es médico epidemiólogo, salvadoreño radicado en Estados Unido

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