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La historia política de Nicaragua, 200 años de anarquía»

La historia política de Nicaragua, 200 años de anarquía

Foto:: Cortesía

Avil Ramírez

@AvilRamirez

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Al nacimiento de Nicaragua como país independiente le siguieron tres décadas de violencia política, el llamado período de anarquía. Los historiadores dicen que concluyó con el pacto Providencial, pero la realidad demuestra que no lo hemos superado

En el denominado Mes de la Patria en tiempos en que en el país es delito portar la bandera nacional y se corre el riesgo de ser vapuleado o encarcelado, es apropiado recordar el origen de nuestra vida independiente. Los países de Centroamérica, incluida Nicaragua firmaron la independencia de España hace ya 199 años.

Estamos en la víspera del bicentenario de esa fecha histórica. Y tras casi dos siglos, la vida política de Nicaragua sigue siendo muy parecida a la de los primeros 33 años de independencia ─al que se le conoce como el período de Anarquía─ los conflictos, las ambiciones personales de los caudillos y la inestabilidad siguen marcando la vida política de Nicaragua.

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Como dirían actualmente algunos científicos sociales que acuñan términos como el "soft landing", la antigua Capitanía General de Guatemala del Reino de España, vivió su independencia como un “aterrizaje suave”. Muy diferente fue la lucha independentista en México o América del Sur, donde dieron la batalla con sus Hidalgo, Morelos, Sucre, Artigas, O´Higgins, San Martín o Santander. O Martí y Céspedes en la mayor de las Antillas.

En Nicaragua, un leonés, Miguel de Larreynaga, fue el único que se “rebeló” a la corona española. Luego, junto al hondureño José Cecilio del Valle dio lugar al gobierno presidido por el español Gabino Gaínza; quien además de convertirse en el primer presidente de la nueva República, también es considerado “prócer” de la independencia centroamericana. Aunque su investidura obedeció más bien al interés de peninsulares y criollos que buscaban evitar el pago de tributos  a la corona. Pago que fue también el principal motivo de otros movimientos independentistas en el resto del continente.

Gaínza un presidente efímero

El gobierno de Gaínza se enmarcó en el nacimiento de las Provincias Unidas del Centro de América. Duró un poco menos de un año y dio paso a la República Federal de Centroamérica que hasta su disolución 17 años después, en 1839, tuvo a 6 presidentes. Ellos se desconocían los unos a los otros y cambiaban la capital con frecuencia. Hasta que cada uno en las 5 provincias -Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica- tomó la decisión de separarse de la república centroamericana.

De 1821 a 1839, hubo senadores encargados de la presidencia y presidentes temporales electos por el Congreso. Incluso, uno de ellos fue derrocado. Este esquema de inestabilidad en la vida política, fue la antesala de lo que sería posteriormente la de cada una de las provincias de Centroamérica, con excepción de Costa Rica que siempre se ha diferenciado del resto.

La provincia de Nicaragua en la República Federal de Centroamérica

En medio del enredo que provocaba el constante cambio de capital y el desconocimiento de los presidentes de la República Federal de Centroamérica, en 1825 Nicaragua tuvo su primer equivalente a Jefe de Estado dentro de la provincia. Fue Manuel Antonio de la Cerda.

Después de él y hasta el nacimiento de la nación soberana e independiente de Centroamérica en 1838, es decir en 13 años, nuestro país tuvo 15 Directores Supremos (así se les llamaba entonces) y una junta de gobierno.

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Algunos atribuían la poca solidez de los gobiernos de  esa época, a las turbulencias que enfrentaba la República Federal de Centroamérica. Por lo que pensaron que con la segunda “independencia”, las cosas mejorarían.

La Nicaragua, soberana e independiente

Es así que el 30 de abril de 1838 se conformó una Asamblea Nacional Constituyente para dar vida jurídica a la República de Nicaragua. Esta se declaró “libre, soberana e independiente” y eligió como su primer Director Supremo (Jefe de Estado), a quien había sido el último de la provincia centroamericana, don José Núñez. “Se acabó lo viejo”, habrá dicho en ese momento algún simpatizante de la independencia nicaragüense.

Aunque se suponía que ya Nicaragua era un país soberano, libre e independiente y sus habitantes dueños de nuestro propio destino, poco cambió. Desde el 30 de abril de 1838, que seguramente pocos nicaragüenses saben que es la fecha del nacimiento de nuestra República, hasta 1854 todo siguió igual o peor.

Durante esos 16 años y hasta que la crisis desembocó en la Guerra Nacional, Nicaragua tuvo 28 Directores Supremos (el equivalente a Presidentes o Jefes de Estado). La mayoría gobernó desde la capital, que en esa época era León. Pero otros lo hicieron desde Granada, Rivas o Masaya.

Por supuesto que en esos 16 años hubo guerras, golpes de Estado, asesinatos de presidentes, y mucho de lo que siempre nos ha perseguido.

Como describe Alejandro Bolaños Geyer: “de 1821 hasta 1854 habían transcurrido 33 años de vida independiente para Nicaragua. La población creció de 175 mil a 210 mil habitantes. Tuvo dos constituciones (1826 y 1838) y otras dos constituciones non natas (la de 1848 y la de 1854)”.

Muchas tragedias en 33 años

Durante esos 33 años de independencia, entre muchos hechos lamentables sobresalen:

  • El alzamiento de Cleto Ordóñez en 1823
  • La sedición de Pablo Méndez en 1824
  • El sitio a León en 1824-25
  • La guerra Argüello-Cerda de 1827-29
  • La dictadura del gran mariscal Casto Fonseca de 1843-45
  • El sitio de Malespín a León en 1845
  • Los ataques a San Juan del Norte por los ingleses desde 1841 a 1848
  • El golpe de “Estado” contra Laureano Pineda  en 1851 y  
  • El bombardeo y destrucción de San Juan del Norte el 12 de julio de 1854 por la Corbeta estadunidense Cyane

También la muerte violenta de Jefes de Estado y ex Jefes de Estado, entre ellos, durante la etapa de la República Federal:

  • Pedro Benito Pineda asesinado en 1827
  • Manuel Antonio De la Cerda ejecutado en 1829
  • José Zepeda asesinado en 1837 y
  • Emiliano Madriz asesinado en 1845

Durante esa turbulenta etapa, en tres ocasiones el gobierno centroamericano envió pacificadores para ayudar a restablecer la paz. A eso vinieron los hondureños Justo Milla y Dionisio Herrera y también el mexicano Manuel Arzú. En dos de esas ocasiones el pacificador resolvió a su favor. Después de concretar la misión de lograr la paz, tanto Arzú como Herrera se convirtieron en Jefes de Estado de Nicaragua.

33 años y 45 “presidentes”

En resumen, en vísperas del inicio de la guerra civil de 1854, Nicaragua cumplía sus primeros 33 años de vida independiente. Estos transcurrieron colmados de anarquía, guerras intestinas y luchas a muerte. Generalmente estas eran inducidas y organizadas por cabecillas. Los mismos de siempre, los “iluminados caudillos” que siempre anteponen sobre el interés nacional, sus ambiciones personales por controlar el poder.

Durante esos primeros 33 años de independencia, Nicaragua tuvo 45 Jefes Supremos o Directores Supremos, muchos de ellos simultáneamente. La mayoría trataba de mantener el control del país, desde la capital de la provincia y después de la República, León. Otros desde Chinandega, El Viejo, Masaya, Granada o Rivas. Y para cuando inició la guerra, el pueblo se encontraba mucho más pobre que antes de la independencia.

La permanente anarquía que vivieron en esos 33 años los abuelos de nuestros bisabuelos y que heredaron en sus genes los nietos de sus bisnietos es quizás lo que nos puede responder  por qué somos como somos y tenemos lo que tenemos en nuestra “clase” política.

¿Estará en esos 33 años la raíz de nuestros problemas?

Esa misma anarquía propició la llegada de William Walker, que al igual que los “pacificadores”, se quedó un tiempo con el “mandado” cuando un grupo de prominentes políticos de la época trajo a los filibusteros y Walker se nombró presidente. Esto desembocó en la Guerra Nacional.

Quizá por ello, ese verdadero pacto Providencial” firmado el 12 de septiembre de 1856, aún es referencia de paz y "vida republicana". En ese tiempo solo votaban 640 electores, por ser los que poseían recursos económicos. Después del pacto Providencial las aguas se calmaron.

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Llegaron los denominados 30 años de gobierno conservador. Entre 1857 a 1893, es decir en 36 años, hubo 6 presidentes y el país se mantuvo sin revoluciones ni guerras. Hasta que en 1893 apareció José Santos Zelaya con su revolución porque Sacasa quiso reelegirse.

Esa es la Nicaragua de donde venimos. Quizás algún sociólogo podrá encontrar en ella la raíz del germen de la división y el egoísmo que aún hoy, en la víspera del bicentenario de la independencia siguen evitando la fundación de una verdadera República.

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Miguel E
Miguel E
5 de septiembre, 2020 10:45 am

interesante exposición, hay que refrescar mas a menudo los fracasos de nuestro país para poder entender que es necesario trabajar dentro de la familia primero y sanar estas heridas ya que la familia es el núcleo de una sociedad... fe, fidelidad y empatia.

Lazaro Perez-Figueros
Lazaro Perez-Figueros
5 de septiembre, 2020 5:52 pm

La información del artículo y su análisis es muy bueno desde la simbólica independencia hasta nuestros días pero omite el periodo colonial los asesinatos que ordeno Pedrarias Davila y su yerno Rodrigo de Contreras como gobernadores de Nicaragua a gente que le hizo sombra en su ambición. Y la independencia de Nicaragua no es el aterrizaje suave de 1821 desde 1811 el 13 de diciembre se da el alzamiento de Leon y subtiava apoyada por los clérigos y el levantamiento de los indígenas de Monimbo donde fueron reprimidos por los leales granadinos a la Corona y mataron a 9 indígenas… Read more »


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