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Reformas electorales deben brindar credibilidad "para dar legitimidad al electo"»

Reformas electorales deben brindar credibilidad "para dar legitimidad al electo"

Foto: Cortesía

Lucydalia Baca Castellón

@bacalucydalia

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La expresidenta del Consejo Supremo Electoral, Rosa Marina Zelaya explica los alcances de la reforma electoral incluida en la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA), que emplaza a Daniel Ortega a aprobar estos cambios a más tardar en mayo de 2021

La resolución de la OEA aprobada el 21 de octubre por 20 de 34 países miembros establece que las reformas electorales para garantizar que las elecciones de 2021 en Nicaragua sean libres y justas, bajo las normas internacionales, deben incluir entre otras cosas:

  • La modernización y reestructuración del Consejo Supremo Electoral (CSE);
  • proceso pluralista;
  • auditoria independiente del registro de votación y de la lista de votantes;
  • observación irrestricta;
  • transparencia del registro de votantes;
  • conteo transparente de los votos y publicación de datos y,
  • procedimientos adecuados para denunciar las fallas del proceso y resolverlos.

4tomono.com conversó con la expresidenta del Consejo Supremos Electoral, Rosa Marina Zelaya, para auscultar si lo que se pide es suficiente para garantizar elecciones creíbles, si hay tiempo para hacerlas y si habrá voluntad política de parte del régimen.

Puede leer también: Lo bueno lo malo y lo feo de la resolución de la OEA»

¿Es suficiente el plazo establecido por la OEA para aprobar las reformas electorales que el país necesita?

Para mí es un plazo más que largo, creo que no se requiere esperar hasta mayo de 2021 para tenerlas listas. Porque ya están sobre el tapete todas las propuestas y todo el mundo está claro de lo que se debe hacer y de lo que no. Entonces, el problema no es un asunto de tiempo sino de voluntad política, de la decisión política que se tomará sobre el tema. Principalmente por parte del partido gobernante y del poder Legislativo, porque es en la Asamblea Nacional donde se tienen que aprobar las reformas. Pero como allí no hay una representación de todos los sectores políticos de oposición; lo ideal es que estas propuestas se discutan mediante un diálogo incluyente.

Entonces desde ahí se tiene que decidir si se negociarán como se había acordado con anterioridad, con todos los sectores. O si solo lo harán a nivel de la Asamblea y con los partidos que están representados ahí. Porque de ser así, lo que funcionará será la aplanadora del partido de gobierno que aprovechará su control absoluto para aprobar lo que ellos quieran. Es decir, reformas cosméticas; y de ser así no se cumpliría lo que se requiere para llegar a los estándares internacionales y de una elección tal cual queremos tener.

Entonces es ahí donde se probará si realmente existe voluntad política para escuchar el clamor popular de que queremos elecciones libres, justas, transparentes y honestas. O si lo único que se hará en un remedo de elecciones.

¿Son sufientes las propuestas que incluye la resolución de la OEA para garantizar un proceso electoral justo y creíble?

Es muy interesante la resolución de la OEA. Me imagino que tomaron en consideración las diferentes propuestas que han estado sobre la mesa en Nicaragua; relacionadas a la necesidad de las reformas a la Ley Electoral que fundamenten los comicios del 7 de noviembre del 2021.

Los puntos que destaca la resolución son urgentes y necesarios. Desde el tema de la composición del Consejo Supremo Electoral (CSE), tanto a nivel de presidente y magistrados; como una restructuración de todo el Poder Electoral en todos sus estratos y niveles. Ya que es importante que el pueblo nicaragüense, el pueblo votante, tenga confianza en el organismo electoral. Es más, esto es un elemento fundamental.

Por otro lado se incluye lo relacionado con las organizaciones políticas que vayan a participar, ya sea individualmente o en alianzas de partidos. De manera que exista la apertura para que si una organización quiere constituirse en partido se le garanticen las condiciones del caso. De hecho, de alguna manera esto se ha hecho en otras elecciones. Otro tema fundamental es que a las alianzas no les pongan tantos obstáculos; como eso de que tienen que tomar el nombre del partido que encabeza la  alianza, porque es prohibido que escojan otro que sea más incluyente.

Obviamente también se busca que existan todas las libertades para el funcionamiento de los partidos políticos; para hacer su campaña, sus trabajos de organización y que puedan fortalecer las candidaturas que quieran presentar.  Es decir, que se les garantice el ejercicio de sus derechos políticos completamente respetados, en plena libertad.

En las libertades a los partidos también entra el tema de la fiscalización. Porque el CSE le debe dar todas las facilidades a los fiscales de los partidos políticos para que puedan hacer su trabajo en las Juntas Receptoras de Voto (JRV). Tal como lo hacen en todos los países del mundo; para que puedan ser testigo de primera mano de lo que está pasando en la junta que está vigilando y defendiendo el voto de su partido. Siempre digo que las elecciones se ganan  o se pierden en las JRV; por eso es muy importante darle todas las facilidades a los fiscales para que hagan su trabajo. 

Rosa Marina Zelaya, expresidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE) / Foto: tomada de internet, diario La Prensa

¿Y con respecto al tema del padrón electoral y la cedulación?

Otra de las propuestas se refiere a la parte técnica y es todo lo relacionado con la cedulación ciudadana y el padrón electoral. Para que todos los ciudadanos tengamos el documento que nos habilita para votar ante nuestra JRV correspondiente. Pero también que el padrón electoral esté debidamente depurado para que no voten "los muertos" y que no se registre ningún tipo de anomalía.

¿Y lo referido a la observación electoral?

Un tercer tema que incluye la resolución de ls OEA es lo relacionado con la observación electoral nacional e internacional. Con esto se busca que sea amplia e irrestricta y no haya ningún tipo de obstáculos para que se desarrolle; y que además, la puedan realizar durante todo el proceso y no solo venir tres días antes de la votación y luego irse tres días después.

Lo importante es que puedan darle seguimiento a todo el proceso electoral y que incluso, posterior a este puedan conocer si hubo denuncias de irregularidades y anomalías. Solo así podrán saber cómo las resuelve el CSE. Porque la elección es el 7 de noviembre. Pero después viene todo lo relacionado al conteo de los votos, el reconteo si es necesario, conocer recursos de impugnación si los hay, para que el observador electoral, tanto nacional como internacional,  le pueda dar seguimiento a todo ese proceso.

Para que la observación nacional e internacional sea realmente efectiva como menciona, ¿desde cuándo debería estar acreditada para comenzar a trabajar?

Normalmente el tiempo de las misiones depende del calendario electoral. Casi a lo inmediato que se convoca el proceso, el CSE define un calendario que se manda a consulta a los partidos y alianzas participantes. En ese calendario se fijan las fechas para cada actividad. 

Entonces, lo valioso en las reformas sería que se pueda establecer que el organismo observador, ya sea nacional o internacional, pueda solicitar su acreditación desde prácticamente la convocatoria y que sean las misiones las que decidan el tamaño, es decir cuántas personas la integraran, en qué actividades participar y hasta cuando quedarse.

Por eso hablo de amplitud, porque por ejemplo, para las elecciones de 1990 prácticamente fue inédito para el mundo democrático; porque hubo una observación electoral larga y tendida. Prácticamente desde antes de la convocatoria hasta después de la toma de posesión. 

Pero aclaro, ese fue un caso excepcional, pero creo que esa decisión debería dejarse a las misiones y no imponerles plazos en un calendario. Ya que eso tiene que ver con costos, porque tener observadores significa costos. Y aunque no dudo que por la importancia de la elección se puede conseguir financiamiento, lo que quiero decir es que no debería ser el CSE el que imponga los plazos.

Con respecto a la convocatoria, ¿Cuál es el plazo que tiene el CSE para convocar el proceso?

Aquí ha habido una gama de decisiones. Porque para definir el calendario, lo que se hace es desde la fecha de la elección, que en este caso es el 7 de noviembre, se cuentan hacia atrás los tres días de silencio electoral, la duración de la campaña, la fecha de inscripción de candidatos y todos los requisitos que se deben cumplir. Hemos dicho que la convocatoria se puede hacer nueve meses antes de la fecha de la elección, de hecho otras veces se ha hecho ocho o siete meses antes, porque lo que hace el CSE es ajustar los tiempos. 

Pero de hecho ya estamos en la etapa preelectoral y por eso ya están sonando todos los tambores electorales.  Las organizaciones políticas tienen que definir si van a participar y si van a participar unidos, cómo lo van hacer y qué tipo de modelo quieren seguir en su alianza; o si van a participar individualmente. 

Ahorita estamos en esos momentos, pero también urgiendo esas reformas electorales que son necesarias para que podamos tener elecciones libres, justas, transparentes, honestas, competitivas e inclusivas. Para que realmente confieran legitimidad a los electos. Porque ese es el gran problema, una elección tiene que tener esa credibilidad para que le confiera legitimidad al electo.

De lo contrario el país se mete a problemas porque se compromete la democracia y pueden incluso no reconocer a los electos, si el proceso no llena los estándares internacionales. Porque ahora con la modernización de las comunicaciones nos damos cuenta de lo que pasa en Nicaragua y el mundo; y así como nosotros sabemos lo que pasó en Bolivia, en Chile y lo que pasa en cualquier país, ellos también saben lo que pasa aquí. Entonces estando en el concierto de las naciones es urgente que por el bien de todos los nicaragüenses, Nicaragua se inscriba en el modelo democrático. 

Además de la voluntad política de Ortega, ¿qué otras condiciones se requieren para aprobar las reformas electoral?

Creo que de hecho la comunidad internacional está atenta a lo que está pasado, tanto a nivel de los países que integran la OEA como de la Unión Europea, hay un espectro político institucional de la comunidad internacional que tienen una gran expectativa y una gran atención sobre lo que está pasando en Nicaragua. Eso  de alguna manera presiona a todos los sectores, tanto a nivel de gobierno o institucional, como de los propios partidos y organizaciones políticas en general. Entonces ese es un ángulo que no se puede menospreciar ni soslayar.

Po otra parte, los partidos políticos de oposición también deben tener muy claro el panorama. Para que dentro de esa propuesta de reformas puedan identificar cuáles son las que consideran indispensables tener las elecciones como las queremos. Entonces este es un reto para ellos.

El otro gran desafío es definir cómo van a participar. Si juntos o separados; también tienen que definir sus estrategias para presionar la aprobación de esas reformas; y en esto la unidad es la que garantizará la fuerza.

Estos son algunos de los retos que tienen y cada quien tiene que jugar su rol y ojalá pensando en Nicaragua y su futuro democrático; y sin anteponer intereses personales. Esto suena muy bonito y ojalá que se cumpla, porque a veces el gran problema es que se entrecruzan muchos intereses y entonces postergamos los intereses de la nación por priorizar los partidarios o personales. 

De lograrse la aprobación de las reformas, ¿qué rol jugará la unidad?

Considero que la población está a la expectativa de cómo se estructurará la participación de la oposición en estas elecciones; quiénes serán los candidatos y cuál es el programa de gobierno que propondrán. 

En elecciones pasadas aunque haya habido varias candidaturas y partidos políticos  participantes, se ha polarizado de tal manera la elección que pareciera con son únicamente dos los que participan. Entonces habrá que ver en este proceso electoral, cómo es que finalmente se va estructurar la representación de la oposición. Y ahí principalmente los partidos políticos de oposición tienen un gran reto.

Porque obviamente siempre  un partido políticos quiere ir de puntero y que los demás lo sigan. Pero en este caso hay varias opciones, hay movimientos políticos emergentes que  también están tocando la puerta. Por lo que será necesario que se pongan de acuerdo y ahí la sabiduría estará representada por la cívica y la vocación democrática es lo que tendría que prevalecer y no olvidar que la unión hace la fuerza. 

Otro gran desafío que tienen las organizaciones que participen, es que obviamente necesitarán financiamiento para su campaña. Cómo será el tema del financiamiento a los partidos para estas elecciones. Eso debe quedar bien claro en la Ley Electoral para que no les pongan cortapisas. Incluso habría que analizar cuál es el alcance de la recién aprobada Ley de Agentes  Extranjeros. Porque los partidos políticos deben tener la posibilidad de acceder a financiamiento para sus campañas y que no haya competencia desleal con el partido gobernante, porque si eso ocurre no habrá equidad en  cuanto a la campaña electoral. 

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