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Programa Nutriendo el Futuro busca reducir el hambre en comunidades pobres

Foto: Cortesía

Lucydalia Baca Castellón

@bacalucydalia

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Para elevar la disponibilidad de alimentos, promueven prácticas productivas sostenibles. Además, conectan la cadena de suministro de los alimentos con las escuelas. Con ello garantizan la nutrición y por ende el crecimiento adecuado de las nuevas generaciones

En medio de la crisis alimentaria que ya enfrentaba el mundo, las restricciones para prevenir la pandemia de Covid-19 alteraron los sistemas de producción de alimentos y las cadenas de suministro. Esto según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (conocida mundialmente como FAO), puede provocar que en 2021, entre 83 millones y 132 millones de personas se sumen a los 690 millones que ya padecían hambre en el mundo.

Por su parte, The Hunger Project explica que el hambre crónica no se limita a simplemente a la falta de alimentos. “Esta se produce cuando las personas carecen de oportunidades para obtener ingresos suficientes, para tener la educación y la capacidad para adquirir habilidades, satisfacer las necesidades básicas de salud y tener una voz en las decisiones que afectan a su comunidad”.

“El hambre crónica es la falta de nutrientes para tener la energía necesaria que permita desarrollar una vida activa. La subnutrición dificulta el estudio, el trabajo o la práctica de cualquier actividad que requiera esfuerzo físico”, Además, debilita el sistema inmunológico y hace a quienes la padecen, más vulnerables a enfermedades e infecciones”, explica The Hunger Project. Esta es una organización global sin fines de lucro, comprometida con acabar con el hambre en el mundo.

En los últimos años algunas de estas organizaciones, entre ellas The Hunger Project han impulsado que cada 28 de mayo se conmemore el Día Mundial contra el Hambre.  Aprovechan la fecha para invitar a la sociedad a reflexionar sobre la situación en la que viven los millones de personas que padecen hambre crónica en el mundo.

También puede leer: Pandemia aumenta la amenaza de una posible hambruna»

Mejorando la nutrición un hogar a la vez

Por estos efectos que provoca en la sociedad, es que todos estamos llamados a contrarrestar el hambre. Según la FAO cultivar y nutrir son las principales estrategias que se pueden impulsar para acabar con ella. Por ello, diversas organizaciones del sector público y privado, desarrollan programas enfocados en garantizar la producción de alimentos; pero también para que las familias aprendan a prepararlos adecuadamente.

María Helena Parrales y su hija María Judith Barrera de 28 años, son dos mujeres beneficiadas por estos proyectos. Ellas viven en una comunidad del municipio de León y todas las mañanas visitan su milpa, pero no para cortar elotes sino para recoger pipianes.

La combinación de ambos cultivos les permite sacar más provecho de su parcela; mejorar la dieta de sus familias; y obtener recursos extras de la venta del excedente de la producción de ambos cultivos.

Ellas son solo dos de miles de mujeres centroamericanas beneficiadas por el proyecto Nutriendo el Futuro. Dicha iniciativa promueve comunidades agrícolas más prósperas y resilientes. También, mejora la nutrición de los habitantes de las comunidades beneficiadas. Lo hace, enseñando prácticas óptimas de nutrición a maestros y estudiantes y promoviendo la participación comunitaria.

Muchos sin acceso a los alimentos

Nutriendo el Futuro es impulsado por Cargill con apoyo de la agencia humanitaria Care. Se desarrolla en comunidades de Nicaragua, Guatemala, Honduras y Costa Rica donde la empresa realiza sus actividades productivas. A la fecha ha beneficiado a más de dos mil familias, en su mayoría encabezadas por mujeres.

“En las comunidades donde operamos hay un déficit grande de acceso a los alimentos. Hay muchas personas que no tiene acceso a ellos. Y cuando tienen acceso, a veces no tienen toda la información y la capacitación necesaria para preparar los alimentos de manera segura; o para escoger las mejores opciones nutricionales”.

Yuri Feres, director regional de responsabilidad social corporativa de Cargill.

Por la importancia que la actividad agrícola tiene en Nicaragua y el resto de Centroamérica, el proyecto está enfocado en elevar la producción; ya que con ello se puede mejorar la disponibilidad de alimentos, los aspectos nutricionales y los ingresos de las familias, explica Feres.

Nutren a las nuevas generaciones

Para elevar la disponibilidad de alimentos, promueven prácticas productivas sostenibles. Además, conectan la cadena de suministro de los alimentos con las escuelas. Con ello garantizan la nutrición y por ende el crecimiento adecuado de las nuevas generaciones.

“Si las comunidades prosperan al tener más ingresos, puede consumir y tener acceso a otros alimentos. Quizás los productos que nosotros ofrecemos (carne de pollo y embutidos)”, dice Feres.

Además, como parte del programa, Care en colaboración con World Central Kitchen, imparte talleres culinarios. En ellos enseñan prácticas para el manejo seguro de los alimentos y principios nutricionales.

En Nicaragua el programa se desarrolla desde hace diez años. Participan habitantes de comunidades de algunos municipios de:

  • León
  • Chinandega
  • Masaya y
  • Managua, en las que la empresa tiene operaciones.

En estos años ha beneficiado a:

  • Más de trescientos productores agropecuarios, más de la mitad mujeres
  • Nueve empresas de mujeres camaroneras
  • Seis personas encargadas de preparar los alimentos en las escuelas beneficiadas
  • Más de ochenta microempresarias, en su mayoría madres de los estudiantes de las escuelas beneficiadas, a las que les han ayudado a incrementar sus ingresos
  • Veintiocho escuelas públicas que en conjunto tiene más de siete mil estudiantes

Promueven los huertos escolares

En estos 28 centros de estudio trabajan con más de siete mil estudiantes; con ellos desarrollan huertos escolares que se extienden a huertos familiares. En algunas de las escuelas se han instalado comedores escolares; y en la mitad de las escuelas se garantiza a los estudiantes la ingesta de proteínas a través del consumo de carne de pollo, detalla Ana Zavala, coordinadora de Responsabilidad Social Corporativa de Cargill.

Para la empresa lo más importante es que garantiza una mejor nutrición para sus empleados y sus familias; y eso a su vez permite que ellos tengan un mejor rendimiento en su trabajo. También contribuir a que se alcance el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 2; este pretende terminar en 2030 con todas las formas de hambre y desnutrición.

La meta de Cargill en el corto y mediano plazo es que el programa siga creciendo en la misma medida en que lo haga la empresa en Nicaragua y los otros países de la región donde opera.

Mientras tanto, The Hunger Project y muchas otras organizaciones sin fines de lucro, seguirán impulsando cada 28 de mayo, la celebración del  Día Mundial contra el Hambre. Su objetivo es “resaltar la necesidad crítica de contar con soluciones sostenibles para erradicar el hambre y la pobreza"; e inspirar a toda la sociedad a ser parte de la solución.

Día Mundial Contra el Hambre

Mientras tanto, The Hunger Project y muchas otras organizaciones sin fines de lucro, seguirán impulsando cada 28 de mayo, la celebración del Día Mundial contra el Hambre. Su objetivo es “resaltar la necesidad crítica de contar con soluciones sostenibles para erradicar el hambre y la pobreza"; e inspirar a toda la sociedad a ser parte de la solución.

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