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Diana Krall: la voz sensual del jazz actual

Fototrafía: Retrato de Diana Krall en la librería Toronto Indigo Chapters. Foto de Chris Govias.

Orlando Barrera R.

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Su cálida y sensual voz, su notable ejecución en el piano, el carisma y belleza que la caracterizan la han elevado a la categoría de ícono del Jazz en el ámbito mundial.

Diana Krall trae la música pegada a su ser, está en su ADN y corre por sus venas. Proviene de una familia de músicos de la Isla de Vancouver, Canadá. Su abuela era una reconocida “jazz singer” y sus padres tocaban con maestría el piano. En su hogar la música era el principal alimento espiritual y cultural.

A los cuatro años inicia su formación pianística, retomando día tras día las magníficas piezas de Fats Waller que su padre atesoraba en su casa. Fats Waller fue uno de los grandes pianistas del popular barrio de Harlem en New York que destaca entre los cultores del swing y del stride piano. Krall ha reconocido que Fats es una de las influencias conscientes más claras de su estilo.

Muy joven viaja a Vancouver donde trabaja en jazz clubs y restaurantes, pero su deseo era ser una figura de la talla de Nina Simone y es así como inicia su carrera de cantante-pianista abandonando su papel de instrumentista que desempeñó hasta entonces.

En 1981 ganó la beca del Festival Internacional de Jazz de Vancouver para estudiar en el Berklee College of Music de Boston, uno de los centros de mayor prestigio, donde durante tres años adelantó estudios superiores.

Luego de este ciclo regresó a su pueblo natal, donde en una de sus presentaciones fue contactada por Ray Brown, uno gran contrabajista de la época y exesposo de Ella Fitzgerald con quien acordó que en adelante él sería su manager.

Luego se trasladó a Los Ángeles para proseguir sus estudios con el renombrado pianista Jimmy Rowles, quien dirigía la sala de conciertos Hollywood Bowl. Allí entabló relación con una vigorosa corriente de músicos y jazzistas, entre ellos notables profesores y productores.

En 1990 se traslada a Nueva York, funda su propio trío y publica su primer álbum Stepping Out. En 1994 graba Only Trust Your Heart, en 1996 emprendió su primera gira internacional por Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, y presentó su trabajo All for You, un gran homenaje a Nat King Cole.

El álbum de 1997 Love Scenes la encumbró definitivamente al grupo de las grandes figuras de jazz de todos los tiempos. En 1999 obtuvo su primer disco de platino por las ventas millonarias de su When I Look In Your Eyes que le dio, además, la satisfacción de su primer premio Grammy.

Sus álbumes rompen récords de ventas y uno de ellos, The Look of Love, un bello tributo a Frank Sinatra ha sido doble ganador del premio Grammy. Este disco lo grabó con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Londres y es uno de los mejor logrados de toda su carrera.

En 2002 publica Live in Paris, grabado durante su gira por la capital francesa. Ese mismo año fallece de cáncer su madre Adelle, lo que le brindó la motivación y el momentum para componer The Girl In The Other Room y la impulsó a ser una activa luchadora contra el cáncer.

Hoy, la música de Diana Krall ambienta importantes películas y series de televisión como Otoño en Nueva York, The Score y Sex and the City.

Su estilo es muy particular, su voz sensual y grata, su presencia en el piano es el de toda una diva y la selección de sus temas siempre amarra emocionalmente al público. En ella no se consigue la vigorosa improvisación del jazz clásico, pero si una melodiosa interpretación que acompaña y relaja.

Esperemos que nos trae su más reciente producción con Tony Bennett Love is here to stay, que apenas inicia su comercialización.


Fotografía: Retrato de Diana Krall en la librería Toronto Indigo Chapters. Foto de Chris Govias.

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