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Bailando con los trolls "azul y blanco" de Ortega»

Bailando con los trolls "azul y blanco" de Ortega

Ramón J. Meneses

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Tal como ha ocurrido en otros países Ortega ha implantado el discurso o narrativa política en las redes sociales para dividir y evitar la consolidación de un grupo capaz de derrotarlo y la consolidación de nuevos lideres

Independiente de si creemos o no que los rusos interfirieron en las elecciones estadounidenses del 2016 o que Cambridge Analytica fue clave para la victoria de Trump; lo cierto es que fue creada para aplicar las operaciones de información militar al ámbito político. Principalmente para administrar contenido en redes sociales.

Poco a poco el régimen Ortega Murillo ha venido aplicando esa metodología, para fomentar en las plataformas digitales la división del sector opositor azul y blanco. Con el objetivo de descalificar a los grupos considerados como la verdadera oposición; mientras ellos continúan ejecutando su plan para perpetuarse en el poder.

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La implantación del discurso o narrativa política en las redes sociales para dividir al adversario político, se usó en diversos países para influir en procesos electorales. Llamó la atención mundial cuando se aplicó, en la contienda electoral de Donald Trump contra Hillary Clinton, y en la decisión sobre el Brexit en Gran Bretaña. Esto llevó a la desaparición de Cambridge Analytica; abrió una investigación del FBI sobre la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses; y produjo un fuerte cuestionamiento sobre el daño que Facebook y otras redes sociales le hacen a la democracia.

Con o sin asesoría rusa o cubana, se percibe en las redes sociales de Nicaragua un plan, un diseño, una metodología en la estrategia digital de la dictadura Ortega-Murillo. Encaminada a jugar con los temores, los sentimientos y la diversidad política de la mayoría azul y blanco. Para tratar de influir en su disposición de luchar unida, incrementar la resistencia y ganar un proceso electoral de manera contundente, si este se llega a dar.

Redes sociales infiltradas

Dentro de la oposición se está promoviendo la lucha de todos contra todos. Se le echa leña al fuego de la polarización política. Además, se mantiene un ataque sostenido contra la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco. Principales grupos surgidos de la Rebelión de Abril y que forman parte de la Coalición Nacional.

En otras palabras, se quiere sofocar el “Espíritu de Abril”. Esa unidad clara y contundente que hacía un llamado a derrocar a la dictadura; y a transitar hacia un proceso que nos dejaría como resultado un país libre, justo y democrático. Una unidad, “por encima de partidos, alineaciones ideológicas, izquierdas, derechas o posturas excluyentes”, como escribió Enrique Sáenz en agosto del 2018.

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Lamentablemente intelectuales, periodistas, analistas, políticos independientes y algunos “influencers” en las redes sociales, han mordido el anzuelo envenado y le tiran a todo lo que se mueva. El bombardeo de información falsa, proveniente de cuentas con perfiles falsos creadas en Twitter y Facebook, con el fin de provocar división entre el sector azul y blanco ha sido intenso.

Es innegable que la estrategia digital del régimen busca aprovecharse de los temores y desesperación de un pueblo golpeado por: la crueldad y persistente represión, el dolor de la muerte de sus seres queridos, la tortura, prisión, exilio, desempleo, reducción de salarios, hambre, crisis económica y por la pandemia.

El régimen contuvo la lucha popular con las balas y violencia usada por policías y paramilitares, apoyados por servicios de inteligencia y agentes infiltrados en las marchas y las filas azul y blanco. Eso era necesario para instalar la represión y el estado policial de facto. Como justificación, impulsó la narrativa de un “fallido golpe de Estado”; ´pero en las redes sociales, Rosario Murillo y su equipo de comunicadores fueron derrotados por el pueblo.

Trolls de Telcor se disfrazan de azul y blanco

La información proporcionada por el Grupo Interdisciplinario de Especialistas Independientes (GIEI) de la Organización de Estados Americanos (OEA); para documentar los crímenes de lesa humanidad es una muestra contundente e irrefutable.  El pueblo usando las redes sociales, parafraseando a Phil Graham, escribió el primer gran borrador de la historia actual.

No obstante, el régimen ha venido trabajando para revertir esa derrota. Ya casi no escuchamos sobre su equipo de “trolls” en Telcor y las cuentas “sapas” prácticamente han ido desapareciendo.

La estrategia cambió. Tras un posible mapeo de personas con “posturas excluyentes” o “políticamente intolerantes” susceptibles a la desinformación, al discurso del odio y teorías conspirativas, surgieron las cuentas azul y blanco con perfiles falsos. Esas, que tras decir unas “cuatro verdades” sobre la dictadura, lograron cierta credibilidad. Para luego impulsar la desinformación e incrementar la polarización; para evitar la unidad o el consenso que ponga en peligro a la dictadura.

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Dicen algunos especialistas que hemos pasado de la era de la información a la era de la desinformación. Estamos viviendo en ella desde hace tiempo. La mentira, el engaño y las noticias falsas las usan los gobiernos para consolidarse en el poder. En eso, Rosario Murillo es experta, ha creado un lenguaje “Orwelliano”, una realidad alternativa para ella y sus seguidores. Lo nuevo es que ahora están aplicando a las redes sociales el viejo adagio “divide y vencerás”.

Las herramientas de Cambridge Analytica buscan un cambio cultural, principalmente en cómo la gente percibe lo que sucede a su alrededor a nivel político y social. Ese fue el giro que le impuso Steve Bannon. En Estados Unidos eso significa entre otras cosas, promover la desconfianza hacia el inmigrante, reducir el voto negro y exacerbar la supremacía blanca.

Dividir para evitar consolidación de nuevos liderazgos

En Nicaragua buscan dividir al pueblo azul y blanco para que no se consolide un grupo opositor unificado o suficientemente fuerte para enfrentar a la dictadura para:

  • Confundir a la población para que se cuestione si debe participar o no en las elecciones.
  • Crear y alimentar el sentimiento de impotencia política ante la represión y
  • Exacerbar la desconfianza, potenciando el fenómeno del cangrejo nicaragüense, —los de abajo jalan al que quiere subir y no dejan que tenga éxito— así evitan que surja un liderazgo alternativo a Daniel Ortega.

Para lograr lo anterior, era necesario promover la dicotomía sandinista/anti-sandinista. Lo cual tiene como valor agregado descalificar y neutralizar a los que la dictadura considera como sus más férreos enemigos: el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y todos los exsandinistas, incluidos los que se unieron a las protestas de abril del 2018.  Manda también un mensaje de alerta a sus simpatizantes: “miren, se fijan, odian tanto al sandinismo que no los van a aceptar si me abandonan”.

Algo similar sucede al llevar el debate al campo ideológico y a lo que Norberto Bobbio llama la díada izquierda-derecha. Todo lo que sea “izquierda” o “socialista” es malo. Por tanto, solo es aceptable la derecha y solo la derecha puede participar en política. Esto refuerza el argumento oficial del intento de golpe de Estado y que todo el movimiento de oposición es dirigido y controlado por la derecha.

Sin embargo, para promover la división izquierda-derecha los “trolls” de Ortega requieren no solo atacar a la izquierda, sino también a la derecha. Por eso descalifican a cualquiera que fue sandinista, arnoldista, funcionario de un gobierno anterior, guardia somocista, liberal o contra.

No bajar la guardia en las redes sociales

Desde que en abril de 2018 los estudiantes y jóvenes de los barrios nos sacaron del letargo, apatía y cobardía; la diversidad se ha manifestado entre el pueblo que se levantó contra la dictadura. Esto incluye diversas interpretaciones e imágenes de la realidad social; o sobre cómo ser y hacer oposición a una dictadura sanguinaria, que nos presentan los intelectuales que están en la oposición como “intelligentsia”.

Aquí no me estoy refiriendo a ese tipo de análisis político-social. Me refiero a lo que Christopher Wylie, uno de los “whistle-blowers” (denunciantes) de Cambridge Analytica, ha comparado con ir a una cita romántica a ciegas. A personas que bajan la guardia, que no están pensando y que creen que algo es cierto si se asemeja a su intuición sobre lo que pueda ser cierto.

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Entonces cuando nos sintamos como bailando con los “trolls” de Ortega. Antes de dar “me gusta”, “retuitear” o “compartir” todo lo negativo que presentan esas cuentas falsas, usemos el sentido común. Como se recomienda analizar acontecimientos actuales:

  • Revisemos los hechos con mente abierta
  • Pongamos simples suposiciones (o hipótesis) a prueba y
  • Sigamos los argumentos hasta su conclusión

Con o sin asesoría rusa o cubana los trolls de los Ortega-Murillo van a continuar activos. Las recientes tres leyes draconianas impulsadas por la dictadura evidencian que no han logrado su propósito y que tienen miedo. Al igual que con la pandemia de Covid-19, ser miembro de la oposición, implica no bajar la guardia, mucho menos en una de las principales armas de la resistencia: las redes sociales.

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