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Aún no hay fecha para que todo el arroz que se consume en Nicaragua sea fortificado»

Aún no hay fecha para que  todo el arroz que se consume en Nicaragua sea fortificado

Lucydalia Baca Castellón

@bacalucydalia

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Aunque desde inicios de 2020 en Nicaragua se comenzó a comercializar arroz fortificado, aún no se sabe cuándo todas las empresas del sector cumplirán lo establecido en norma de fortificación

En ausencia de una campaña de información y ante la desconfianza de algunos consumidores, un sector de la industria arrocera comenzó a cumplir  lo establecido en la normativa técnica que obliga a fortificar el arroz que se consume en Nicaragua. El gran reto ahora, el resto de las empresas asuman los costos que implica cumplir con este mandato.

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El director ejecutivo de la  Asociación Nicaragüense de Procesadores de Arroz (ProArroz), Eduardo Coronel, admite que desde que se aprobó la normativa se contemplaba desarrollar una campaña masiva de información. Estaría enfocada en explicar en qué consiste el proceso y las ventajas de consumir los nutrientes adicionados al arroz. El plan era que la desarrollaran en conjunto, el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (Incap), el Ministerio de Salud (Minsa) y Proarroz.

La Norma Técnica Obligatoria Nicaragüense (NTON 03 091 11), se publicó en el diario oficial La Gaceta del 18 de junio de 2014 y entró en vigencia un año después. Además, Nicaragua entró a un programa de fortificación del arroz que ejecuta el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en la región.

No todas las empresas están fortificando

Sin embargo, diversas circunstancias, entre ellas económicas y técnicas retrasaron el cumplimiento de la norma. Pero desde inicios de 2020, algunas de las empresas miembros de ProArroz, comenzaron a fortificar el arroz que comercializan.

El problema, según Coronel es que solo cerca de la mitad de las procesadoras del país pertenecen a ProArroz. Por tanto, es difícil determinar cuándo será que el resto esté listo para cumplir. Especialmente por el actual contexto de crisis, ya que deben invertir en maquinaria y adaptar el proceso.

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Sin embargo, según Coronel, aunque no todas estén listas para adicionar nutrientes al arroz, han comenzado a buscar un acercamiento con el Incap y el Minsa, para explorar la posibilidad de desarrollar la campaña. La campaña es fundamental para garantizar la aceptación del producto por parte de los consumidores.

De momento, habrá que seguir esperando que se superen los obstáculos provocados por el contexto político, para desarrollar la campaña de información. También que el resto de la industria haga sus inversiones para generalizar el cumplimiento de la norma.

Seguir mejorando rendimientos

Mientras tanto, otro de los retos, en este caso de los productores, es seguir mejorando los rendimientos. Ya que de ellos depende que puedan seguir garantizando el abastecimiento en el mercado local, del arroz que junto al frijol son los alimentos básicos de la dieta de los nicaragüenses. Pero también el trabajo de la industria.

Esto es importante porque dentro de tres años concluye el proceso de desgravación que contempla el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta por sus sigla en inglés), para el arroz producido en Estados Unidos. Cuando eso ocurra, este cereal podrá importarse a precios bajos que el producido localmente. Esto afectaría a los productores y también a la industria arrocera.

Según las cifras oficiales, en Nicaragua se consumen alrededor de 7 millones de quintales de arroz al año; y este año las metas son producir 5.2 millones de quintales. El resto, alrededor de 2 millones de quintales, tiene que traerse del exterior.

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Según la norma técnica de fortificación, solo debería importarse arroz al que se le haya  adicionado una mezcla de ácido fólico, hierro, zinc y otros micronutrientes del complejo de la vitamina B, en determinadas cantidades. De cumplirse esto, se incrementaría la presencia de arroz fortificado en mercado local.

Sin embargo, para Eduardo Graterol, director ejecutivo del Fondo Latinoamericano del Arroz de Riego (FLAR), los esfuerzos deben seguir enfocados en mejorar la productividad de las plantaciones.

Garantizar abastecimiento

Especialmente, porque en las actuales condiciones de crisis, es fundamental garantizar el abastecimiento del arroz. Ya que este junto al frijol son los alimentos más importantes de la dieta local y de más fácil acceso para los grupos más vulnerables.

Por tanto, considera que paralelamente a los esfuerzos por fortificar el 100 por ciento del arroz que se consume en el país, se debe seguir promoviendo el uso de variedades de alto rendimiento y adaptadas a las condiciones climáticas de Nicaragua.

En los últimos años el FLAR, que tiene su sede en Colombia,  ha proporcionado a la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR), esas variedades. Ellas junto a la adopción de tecnologías y riego han permitido avances en el camino hacia la autosuficiencia, especialmente a través de la productividad de las plantaciones.

En la última década el rendimiento de las plantaciones de arroz de riego pasó, en promedio, de 40 a 60 quintales por manzana. Para seguir avanzando se tiene previsto que en los próximos ciclos se utilicen dos nuevas variedades que podría incluso duplicar los rendimientos.

Bajar costos para enfrentar competencia

Esto le permitiría al sector enfrentar en los próximos años la entrada sin arancel, bajo las condiciones del Cafta, de arroz producido en Estados Unidos, a un precio menor del que se produce localmente.

 “Ser más competitivos y eficientes es una de las maneras de enfrentar el ingreso del arroz producido en Estados Unidos al mercado regional. En ese sentido la apuesta que estamos haciendo producir más arroz en las mismas aéreas y con los mismo o menos insumos. Es decir abaratar el costo de producción por la cantidad de grano producido”.

Eduardo Graterol, director ejecutivo del Fondo Latinoamericano del Arroz de Riego (FLAR)

Entonces para los productores, la combinación del uso de semilla mejorada con buenas prácticas de manejo del cultivo, es la única posibilidad que tienen para ser menos dependientes de las políticas de precios.

“Deben establecerse los mecanismos para que cuando llegue la liberación total de los gravámenes a las importaciones, los productores estén en mejores condiciones para competir. Este es el momento de dar una protección aunque sea temporal mientras se masifican esas tecnologías en el campo. A eso se está apostando en este momento”.

Eduardo Graterol, director ejecutivo del Fondo Latinoamericano del Arroz de Riego (FLAR)

Producción garantiza sostenibilidad de la industria

Al garantizar la continuidad de la producción local de arroz, también se garantiza la sostenibilidad de las empresas procesadoras. Ya que les permitiría seguir operando. De otra forma, parte de sus inversiones, especialmente las referidas a maquinaria y equipos para el proceso de fortificación del arroz se perderían. Ya que según la norma de fortificación, todo el arroz importado debe cumplir lo establecido en la norma local. De no hacerlo, no se autorizará su desaduanaje.

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